BISUTERÍA DE MODA EN MÉXICO

¡Haz que tu novio te escuche!



Si tu novio luce aburrido, te responde con una especie de gruñido, te llena de indicaciones acerca de lo que debes hacer, no registra ni siquiera que tú no estás hablando del vestido que ya no te queda, sino de que has subido cinco kilos en un mes…Y tú piensas, ¿ey, qué le pasa a mi novio o soy yo? Y luego de mucho pensarlo, piensas que, simplemente, tu novio no sabe escucharte.

Y eso -en parte- es verdad; fisiológicamente a los hombres les cuesta trabajo escuchar a la mujeres. Aquí te diré por qué, pero de inicio te cuento que en un estudio realizado en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, se demostró que el tono de la voz femenina requiere de una activación de mayores zonas cerebrales, lo cual implica un mayor gasto energético.

Sin embargo, esto no significa que sean incapaces de escucharnos; sólo es cuestión de ayudarlos a entendernos, porque finalmente nosotras también tenemos nuestro Talón de Aquiles: Tendemos a hablar tanto que, claro, incluso podemos cansar al más santo.

Por ello, sigue estas recomendaciones:

1. No le hables de varios temas a la vez. Las investigaciones han concluido que el cerebro masculino está dividido en secciones, por lo que está configurado para concen-trarse en una tarea específica; no pueden hacer dos cosas a la vez, responden en acciones especializadas (ellos necesitan bajar el volumen de la radio para contestar una llamada, por ejemplo).

En tanto, las mujeres tienen 30% más conexiones cerebrales entre ambos hemisferios, por ello son capaces de realizar varias actividades al unísono (escuchamos la radio, contestamos la llamada y buscamos nuestra localización en el mapa).

Entonces, dado que su cerebro está estructurado para reaccionar a una sola cosa, cuando nosotras hablamos, ellos tienden a perderse entre tantos temas que dejamos y retomamos con gran habilidad porque nuestro porcentaje de conexiones nos otorga mayor fluidez en el habla; es decir, ellos no pueden encontrar el objetivo específico de nuestra charla y luego por ello piensan que “no sabemos ni de qué hablamos”.

2. Utiliza el vocabulario preciso, no metáforas. Ellos emplean frases cortas, estructuradas y con un claro objetivo, por lo cual suelen tomar el significado de nuestras palabras de manera literal; si tú dices: “Nunca estás de acuerdo conmigo”, él te responderá: “Pero si hace un momento te di la razón”.

En la Universidad de California se reveló que durante el periodo de gestación, la hormona sexual de la testosterona moldea el cerebro masculino, dejando en la parte trasera las áreas de la comunicación y las emociones. En cambio, puesto que nuestro cerebro está enfocado en los procesos y emociones, nos inclinamos por las relaciones interpersonales, lo cual implica el uso de calificativos o conectores que establecen relaciones diplomáticas.

Nosotras siempre estamos diciendo: “¿Puedes sacar la basura?” (en aras de que él no se sienta controlado); cuando en realidad lo que él necesita para comprendernos es: “Saca la basura”; con la primer frase él te responderá “sí puedo”, como si hubieras preguntado por su capacidad y no hecho una petición. Lo mismo ocurre cuando un hombre propone matrimonio: “¿Te quieres casar conmigo?” y no “¿Podrías casarte conmigo?”. Ellos van al grano.

3. Comprende que su escasa gestualidad no significa que no te escuche. Cuando nosotras hablamos, nuestro rostro y cuerpo también lo hacen. Somos un cúmulo de expresiones y multidiscursos, por ello es que también gozamos de la intuición; o sea, sabemos decodificar nuestro mundo externo gracias a nuestra elevada capacidad de percepción.

Pero tal característica se origina también de nuestras conexiones cerebrales, las cuales facilitan la transmisión de información entre los hemisferios para poder emitir juicios sobre per-sonas y situaciones a nivel intuitivo.

Los hombres, por su parte, socialmente han aprendido que deben ser seres impasibles, tener control sobre sí mismos para alcanzar sus objetivos. Entonces, mientras nosotras usamos una amplia gama de sonidos, inflexiones de voz,
repetición de palabras, gestos… ellos generalmente se limitan a expresiones guturales (Hmmm) o a asentir con la cabeza.

4. Con todo lo anterior, lo único que necesitamos para que nuestra pareja nos escuche es decir: “Quiero hablar contigo acerca de mi día, después de la comida. No quiero tu consejo, sólo que me escuches”. Él lo hara.

Artículo de: eldiariodelanena.com

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