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Cómo criar y crear a un bebé inteligente



¿Qué determina la inteligencia de tu bebé? ¿Qué puedes hacer para estimularla ?o hacerla crecer? ?¿Debes comenzar antes o enseguida de que nace?

Durante generaciones se ha pensado que los bebés inteligentes nacían de padres inteligentes; hoy sabemos que no es así. El recién nacido llega al mundo con 100 mil millones de neuronas, con independencia de que sus progenitores hayan ganado el premio Nobel o no. ?Y estas neuronas debes y tienes que estimularlas antes de que nazca y cuando nace, hasta los tres años.

A partir del quinto mes de embarazo
Antes de que tu hijo nazca, el oído es el único sentido sobre el que puedes estimularlo para que, desde ahí, comience a aprender. El feto escucha en el cuarto o quinto mes. «A través de la voz... se fortalece y nutre enormemente la relación madre e hijo, a la par que se ayuda al desarrollo de las ondas cerebrales y el sistema nervioso conjunto del bebé». (Anson & Donaldson, 1973: Gerber, 1977).

A partir de ahí, tienes la maravillosa oportunidad de hacer lo siguiente:

1. HABLARLE. Lo mejor que oye es tu voz. Esta viaja, en forma de vibraciones, a través de los huesos de la pelvis, que funciona como una verdadera bóveda. Escuchar lo que dices y cómo lo dices, crea impulsos eléctricos que conectan más y más neuronas.

2. PONERLE MÚSICA. Científicos de la Universidad de California, desde hace muchos años, estudian cómo reacciona un feto cuando la madre escucha música, y entre otras virtudes apuntan que la música crea racimos de conexiones neuronales que dan paso a una inteligencia más veloz una vez que nace.

Ponle ritmos variados. Si cantas y bailas al mismo tiempo, el logro se refuerza: estimulas a la vez varios circuitos cerebrales (lenguaje, música, movimiento). La música desarrolla la creatividad.

3. TOCARLO A TRAVÉS DE TU VIENTRE. Es fundamental. Está demostrado que al hacerlo transmites vibraciones que van a su cerebro. Cuando sientas alguna patadita, presiona levemente con tus dedos sobre esa zona y te responderá con otro movimiento. Sabrás que el estímulo está haciendo su trabajo de fortalecimiento cerebral.

CONECTA SU INTELIGENCIA
Olvida aquella creencia de que los bebés «in útero» son seres inexpresivos. Se ha comprobado que al alumbrar el vientre materno, los futuros bebés se tapan sus ojitos, pues la luz les molesta. Basándose en estudios realizados por el Centro Internacional Tomatis de París, Centeno afirma que hablarle, cantarle, ponerle música o tocarlo por encima del vientre, potencia las capacidades de aprendizaje del bebé al nacer: «Por ejemplo, si un bebé al año y medio de edad es capaz de señalar cinco partes de su cuerpo, un bebé estimulado las nombra a los 7 meses».

SU CEREBRITO
Cuando un bebé nace, su cerebro es una jungla de neuronas esperando a ser entrelazadas en el telar de su mente. Algunas ya han sido conectadas por los genes y ordenan respirar, controlar el ritmo cardiaco, regular la temperatura y establecer reflejos. Pero trillones de trillones esperan ser amarradas para formar circuitos de inteligencia lo cuales se crean a través de la repetición y la experiencia.

ENSEGUIDA QUE NACE
La leche materna contiene altas concentraciones de nutrientes, enzimas y factores inmunológicos que maximizan su cerebro. Sé partidaria de alimentar con el seno materno a tu hijo; en el primer año verás un mejor desarrollo psicomotor, social e intelectual. De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, los niños amamantados obtienen mayores puntuaciones en los tests cognitivos y de coeficiente intelectual en la etapa escolar.

Comunícate todo el tiempo con él: acércate, háblale, acarícialo, cántale... Todo este cúmulo de palabras y caricias, sus sentidos lo absorberán y lo conducirán a su cerebrito, el cual se verá fortalecido. Está comprobado que la falta de amor o de contacto físico que no se tenga con el pequeño, provocan que las áreas del cerebro encargadas de las emociones y los sentimientos no se activen y que su cerebro no se desarrolle de manera adecuada. Por eso, si es cierto que el potencial de inteligencia del bebé viene en sus genes, el cómo y hasta dónde se desarrolla dependerán también del ambiente en el que crezca durante sus primeros años de vida y de la experiencia emocional que tenga con sus padres.

Hasta los tres años
Unos dicen que hasta los seis, pero numerosos estudios, como el de Anson & Donaldson , aseguran que los tres, son los años en que más activo está su cerebro y por añadidura conecta más circuitos. En su tercer cumpleaños, el cerebro de tu hijo habrá alcanzado muchas capacidades mentales que le acompañarán el resto de su vida. Por supuesto, después seguirá aprendiendo, aunque de manera lenta, pero el potencial estará prácticamente determinado. Es necesario que durante este tiempo hagas repetidamente lo siguiente:

1. Llénalo de palabras dulces. Cuando el bebé escucha repetidamente ma-má, su cerebro procesa...y empieza a cambiar los sonidos por palabras. Así, cuantas más escuche, antes empezará a hablar. Hay una correlación entre el número de palabras que oye y su grado de inteligencia verbal, asegura la neuróloga Elise Eliot, de la Escuela de Medicina de Chicago. También enfatiza que al peque hay que presentarle alternativas. Por ejemplo, cuando quiere saber el nombre de un objeto que llamó su atención (un tenedor), es mejor alentarlo a que lo descubra haciéndole una pregunta que combine una palabra que él ya conoce con la nueva: «¿Qué será esto, un zapato o un tenedor?». Recuerda que su cerebro está dividido en dos hemisferios: el derecho y el izquierdo. Este último se encarga de las funciones que tienen que ver con el razonamiento y el lenguaje; desde él se controla el reconocimiento de las letras y las palabras, tanto habladas como escritas. Así que al hablarle fomentarás su lenguaje.

Hazlo. Háblale de temas simples. Y si ves que está tratando de comunicarse, dile, por ejemplo, «Ah, quieres tu botella». Y establece pausas para que tu bebé «responda». Si hablas y te comunicas con él, incrementarás su lenguaje y sus habilidades de pensamiento y juicio.

Que tus dedos hagan «la plática» usando el lenguaje de signos: poco, mucho, adiós, grande, chico, dormir, comer. De acuerdo con científicos de la Universidad de California, los bebés que aprendieron 20 signos, hablaron antes y eran más inteligentes que los que no lo hicieron.

2. paséalo. Por cotidiana que parezca, la imagen de la mamá paseando al bebé en su carriola tiene una razón de ser. Años de investigación demuestran que el contacto con la naturaleza ayuda a que el niño crezca sano e inteligente.

Móntalo en su cochecito y llévatelo al parque. Al tiempo que ve, platícale de qué se trata, con ello fomentarás:

Su visión: esta va absorbiendo colores y paisajes, y estos dentro de su cerebro crean impulsos eléctricos justamente en el área cognitiva.

El oído: recibe distintas frecuencias vibratorias que viajan por todo ese corredor neuronal hasta estimular ambos hemisferios cerebrales.

El hemisferio derecho de su cerebro coordina todo lo relacionado con la percepción visual y espacial, las sensaciones y las emociones. Por tal, al llevarlo de paseo le estarás estimulando correctamente esa área.

3. Léele. Un niño de ocho meses de edad ya reconoce la secuencia de las palabras de un cuento cuando le es leído un par de veces seguidas. «Leer historias juntos creará un lazo con el bebé y le ayudará a aprender. Conocerá los principios de la literatura ?que hay letras y palabras, que se lee de la izquierda a la derecha? y los dibujos le ayudarán a ver cosas que de otra manera nunca conocería como barcos o animales salvajes», añade la maestra Schaffer.

Cuando termines un cuento, ten paciencia de volverlo a leer, cada vez que lo haces el bebé ejercita su memoria y es un placer para él cuando puede predecir lo que aparecerá en la siguiente página.

4. Que escuche música. Con la música suave, se estimulan impulsos eléctricos en el cerebro del bebé, y con ello se potencia su memoria, aumenta su coordinación, creatividad, concentración y habilidad matemática; desarrolla el razonamiento y enriquece sus emociones. Gordon Shaw, de la Universidad de California, dijo que con la música clásica, los bebés se estimulan, ejercitan neuronas corticales y fortalecen los circuitos usados para las matemáticas. La música estimula los patrones cerebrales inherentes y refuerza las tareas de razonamiento complejo.

Ponle música suave: clásica, de la naturaleza o canciones de cuna. Además, baila con él. Con el balanceo, se crean nuevas conexiones y circuitos neuronales y por ende ayudas a que tu pequeño desarrolle su cerebro de manera sorprendente.

Aprovecha esta valiosa etapa
Aunque parece que los peques sólo comen y duermen, tienen numerosas capacidades que debes fomentar. Cada juego, canción de cuna, caricia, masaje, plática, lo llevará a construir un camino neuronal, formando la red que algún día posibilitará la creación de una obra de arte. No te arrepentirás.

MOLDEABLE
El cerebro de tu pequeño es como una bola de arcilla: moldeable. Esto, que los neurólogos llaman plasticidad, significa que cualquier estímulo externo ayudará a que tu bebé cree sus conexiones neuronales. Ahora bien, al cerebro del niño le ocurre algo parecido a la bola de arcilla, que se va secando con el tiempo hasta que ya no puede moldearse más. De ahí que sea tan importante la estimulación temprana, que irá determinando su desarrollo cognitivo, social y emocional a medida que se haga mayor. Optimiza su inteligencia desde ?que nazca hasta los tres años. 

Inteligente de verdad
Según números de la Universidad de California, quien lleva un sondeo y registro, acerca de su trabajo, de 10 pequeños que fueron estimulados adecuadamente, los 10 hoy día están muy por encima del coeficiente intelectual (CI) promedio.

¿Sabías qué...?
El vientre materno es un aula donde se aprende mucho más de lo que imaginas.


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